Wild Style | Cine y Hip hop

Articulos, Solo Hip Hop » Enviado por el 13 Enero, 2016

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La producción cinematográfica es una forma de lenguaje trasladada hacia a la imagen y el sonido que transgrede los límites de la expresión humana. Es, a su vez, un arte, un conjunto de elementos que apunta a lo sensible a través de signos y símbolos. Como toda producción artística también es social, pertenece a una corriente, tiene ideología, escenarios concretos y sin fin de rasgos culturales específicos que dotan a una obra de temporalidad y espacio.

Existen, entonces, películas que han sido referentes de una determinada generación, incluso de una cultura: las películas de la Época de Oro del Cine Mexicano, de mediados de los años treinta a finales de los años cincuenta, formaron parte del llamado nacionalismo mexicano, una propuesta práctica y filosófica en el ámbito nacional que encuentra sus orígenes en  José Vasconcelos, pretendiendo formular una “identidad mexicana”, impulsado por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, a través de símbolos culturales en el que el cine fue factor fundamental. Con ello, es patente la relación que existe entre la producción cinematográfica y su contexto, dejando en claro que no existe separación alguna entre ambos. Lo mismo ocurre con una obra literaria, musical, arquitectónica, etcétera; ningún hecho es aislado de otro, mucho menos el quehacer artístico.

Wild Style es una película estadounidense dirigida por el cineasta Charlie Ahearn, en 1982, de manera oficial, donde el vínculo entre obra y contexto se hace patente con mayor determinación. No pretendo aquí relatar la trama de la historia, sino de resaltar su valor simbólico, el cual no es poco, siendo la primera película del movimiento Hip hopa a nivel mundial. El contexto de esta obra cinematográfica dice mucho: el final mediático de las Panteras Negras, el conflicto en proceso de la llamada Guerra Fría, la economía norteamericana en expansión aunada a las intervenciones militares en América Latina y el inicio de la Guerra de las Malvinas, en el ámbito internacional. Las contradicciones económicas acrecientan el descontento social y la cultura, en su generalidad, se ve influenciada por los bienes materiales y espirituales de su época. El Hip hop lleva años en la escena y va creciendo en cada rincón del país y el mundo, transgrediendo las fronteras hasta ampliarse: Grandmaster Flash y Afrika Bambaataa fusionan géneros musicales con el rap, diversificando el concepto, y las temáticas se van transformando haciéndose más, digámoslo así, conscientes, retratando la debacle en las ciudades a través de la experiencia inmediata, como un desafío al consenso cultural, económico y filosófico dentro de los espacios marginales. La película surge en este contexto, mostrando aquellos espacios concretos en la que todo esto ocurría.

Los elementos simbólicos que en ella se presentan son invaluables y, también, son los que resaltan sobre los rasgos técnicos que la componen: el graffiti en las calles y trenes de Nueva York en sus primeros años de transfiguración arquitectónica, el break dance en las pistas de baile, el Dj y el rap como parte de una conjunción, se muestran a la contemplación del espectador, aunado a la participación de “Lee” George Quiñones, como “Zoro” y a toda una gama de artistas, íconos de la cultura Hip hop en crecimiento: Fab Five Freddy, Rock Steady Crew, Grandmaster Flash, Chris Stein y The Cold Crush Brothers. Más que cualquier otro elemento son estos: escenarios, símbolos y lenguaje, los que dan crédito a esta obra, cuya aceptación tardó algunos años, siendo valorada, tiempo después, en su justa medida. Wild Style se considera una película de culto, por las razones mencionadas; es un referente de la cultura Hip hop que permite adentrarnos a su particularidad y el abarque de su composición, de entrever la amplitud de sus símbolos y expresiones mediante el cine.

Jorge Luis Borges escribió en alguna ocasión: “Somos nuestra memoria” y quizá, esta, se encuentre en estos pequeños espacios literarios, musicales, pictóricos y cinematográficos en la identidad colectiva e individual de la que: Somos.